
Dentro de la vorágine psicodélica vanguardista del rock, y no solo del rock, de fines de los años 60's y principios de los 70's, podemos encontrar momentos especialmente interesantes; uno de mis preferidos, es el segundo disco de los Soft Machine.
En este disco, combinan las situaciones de divague abstracto psicodélico que tanto nos gustan, con bellos arreglos de vientos y de voces, contenidos por armonías jazzerísticas. Y mucha potencia.
Quizás conozcan a estos muchachos, por haber acompañado a Syd Barrett en uno de su discos solistas.
Los que estén buscando nuevas experiencias y no conozcan este disco, seguramente no van a sentirse defraudados.
(se me antoja que la portada la hicieron fotografiando a una chica, la cual fue voluntariamente, o no, sometida a escuchar el disco tres veces seguidas, luego de lo cual, se convirtió en la criatura que vemos en la tapa, pero feliz...).
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